
No te conozco, no sé quién eres y –lo que es peor- no reconozco si alguna vez fuiste alguien importante para mí, no recuerdo si compartimos algo juntos, si aquella historia de pasión que nos envolvió vertiginosamente realmente existió o acaso solo creí que viví algo así con alguien parecido a ti.
Sé que amé a alguien, que perdí la razón y la cordura por ese amor, sé que le ofrecí todo lo que tenía y más de lo que podía dar a aquel hombre que se entregaba totalmente a mí, que me amaba sin prudencia, discreción, sin mesura, un hombre apasionado, deslumbrado totalmente por aquella relación que casi nos lleva a perder la razón.
Me pregunto dónde está todo aquello que tuve, lo que gocé, donde está esa mirada tierna, esa sonrisa encantadora, ese porte sensual, dónde están esas manos fuertes que muchas veces me arrastraron hacia un cuerpo ardiente, ese cuerpo tuyo que tanto disfruté, que estuvo tan junto al mío.

Trato de reconocer al hombre con el que me perdía en algunas noches oscuras para encontrarnos en amaneceres junto al mar, dónde está aquel amante sosegado algunas veces y desesperado tantas otras, dónde está ese caballero ardiente que se desesperaba por tenerme, donde está aquel niño grande a quien muchas veces protegí, a quien acaricié durante horas interminables, a quien besé hasta el cansancio, dónde está aquel hombre, no lo sé.
Busco tu sonrisa, esa que me regalabas cada vez que me veías, busco el reflejo de esa sensualidad que me brindabas cada vez que me querías amar, busco esa porción de lujuria que esparcías cuando el deseo te ganaba, donde quedó el libido que te ahogaba cada vez que te acercabas, no veo nada de lo que alguna vez me diste, lo que tanto disfruté, dónde se perdió todo aquello que te hacía un amante atrevido, decidido solo a entregarse.
Dónde está lo que te hacía un individuo especial, lo que te hacía simplemente un hombre de verdad, ‘mi hombre’ ya no está, no lo encuentro en tí, todo aquello se perdió en algún episodio que te inundó de sentimientos oscuros, en alguna tiniebla se perdió todo lo bueno que tenías para dar, te miro y trato de reconocer algo de ti, no puedo hacerlo, no veo dónde volver a encontrarte, no hay un camino para hallarte.
Recuerdo que alguna vez tu sonrisa me cautivó, tu ternura me fascinó, tu atrevimiento me deslumbró, tu valentía me capturó, tu forma de amar me cegó, tu entrega me impresionó, tu amor me estremeció, recuerdo todo eso que hacía de ti un hombre a quien por mucho tiempo amé, ese hombre eras tú, pero ese hombre ya no eres tú.

Hoy te ví y comprobé lo que por tanto tiempo temí ver, me di cuenta que no eres feliz, que al estar junto a ella te convertiste en un ser triste, apagado, perdido entre el bullicio y el dolor, vi a un hombre que finge amor cuando sus ojos reflejan temor, no eras tú, y a pesar que te ví no te reconocí.
Esta noche te encontré y no supe qué decir, no supe si eras tú o solo un absurdo remedo de lo que alguna vez fuiste junto a mí, tu sonrisa se perdió en el vacío de alguna noche, tu mirada reflejaba tristeza, envolvía un corazón atosigado de dolor, pretendías transmitir felicidad cuando todos notaron que solo es falsedad.
Muchos dijeron que no eras feliz, muchos lamentaron tu pesar, se preguntaron el porqué de tu dolor, quisieron hablarte, decirte que dejes aquello y retomes lo bueno mientras yo, en silencio, me repetía insistentemente que no saldrías de allí, que seguirás ahogándote en tu pena y desazón, que la cobardía había apagado aquel coraje que tantas veces noté en ti.
A pesar que sentí pena por ti sentí alivio por mí, recordé que te di tanto, que te ofrecí todo y que sin embargo tú lo dejaste ir; verte ahora desvalido y derrotado resarce a lo que alguna vez fue mi dolido y desgarrado corazón.

Pienso que talvez en la oscuridad de la noche te preguntas porque debes seguir, talvez solo pides fortaleza para continuar, talvez te preguntas que hubiera sido de ti si hubieras mostrado valor cuando debiste hacerlo, talvez lo haces, talvez no haces nada pues sabes que no hay nada por hacer, tal vez es así, eso solo tú lo sabes.
El verte hoy me dejó un sabor un tanto amargo, me pregunté cómo pude amar de tal manera si de aquel a quien tanto amé ya nada queda, talvez fuiste nada todo ese tiempo y todo aquello que nos unió fue solo una utópica ilusión, una quimera, un espejismo; talvez nunca te tuve, talvez nunca te gocé, talvez te deje ir, talvez nunca estuviste en mí.
Te amé mucho, te amé tanto, amé lo que fuiste, lo que eras cuando estabas junto a mí, y de aquello hoy ví que no queda nada, aquel hombre fuerte, aquel amante insaciable, aquel individuo valeroso, aquella persona feliz… de él no queda nada, nada de lo que fuiste alguna vez.
Solo te ví y me di cuenta que acabó lo que sentía, te conocí por segunda vez y su
pe que no sentiría nunca más lo que alguna vez sentí por ti, amé lo que eras y hoy ya no eras nada de lo que fuiste ayer; sentí pena, sentí rabia por haberte dado tanto pero supe que hoy no te daría nada si ya no queda nada de tí.
Hoy te veo y no te reconozco, no sé quien eres y ya no sé si alguna vez… yo te amé.
Sé que amé a alguien, que perdí la razón y la cordura por ese amor, sé que le ofrecí todo lo que tenía y más de lo que podía dar a aquel hombre que se entregaba totalmente a mí, que me amaba sin prudencia, discreción, sin mesura, un hombre apasionado, deslumbrado totalmente por aquella relación que casi nos lleva a perder la razón.
Me pregunto dónde está todo aquello que tuve, lo que gocé, donde está esa mirada tierna, esa sonrisa encantadora, ese porte sensual, dónde están esas manos fuertes que muchas veces me arrastraron hacia un cuerpo ardiente, ese cuerpo tuyo que tanto disfruté, que estuvo tan junto al mío.

Trato de reconocer al hombre con el que me perdía en algunas noches oscuras para encontrarnos en amaneceres junto al mar, dónde está aquel amante sosegado algunas veces y desesperado tantas otras, dónde está ese caballero ardiente que se desesperaba por tenerme, donde está aquel niño grande a quien muchas veces protegí, a quien acaricié durante horas interminables, a quien besé hasta el cansancio, dónde está aquel hombre, no lo sé.
Busco tu sonrisa, esa que me regalabas cada vez que me veías, busco el reflejo de esa sensualidad que me brindabas cada vez que me querías amar, busco esa porción de lujuria que esparcías cuando el deseo te ganaba, donde quedó el libido que te ahogaba cada vez que te acercabas, no veo nada de lo que alguna vez me diste, lo que tanto disfruté, dónde se perdió todo aquello que te hacía un amante atrevido, decidido solo a entregarse.
Dónde está lo que te hacía un individuo especial, lo que te hacía simplemente un hombre de verdad, ‘mi hombre’ ya no está, no lo encuentro en tí, todo aquello se perdió en algún episodio que te inundó de sentimientos oscuros, en alguna tiniebla se perdió todo lo bueno que tenías para dar, te miro y trato de reconocer algo de ti, no puedo hacerlo, no veo dónde volver a encontrarte, no hay un camino para hallarte.
Recuerdo que alguna vez tu sonrisa me cautivó, tu ternura me fascinó, tu atrevimiento me deslumbró, tu valentía me capturó, tu forma de amar me cegó, tu entrega me impresionó, tu amor me estremeció, recuerdo todo eso que hacía de ti un hombre a quien por mucho tiempo amé, ese hombre eras tú, pero ese hombre ya no eres tú.

Hoy te ví y comprobé lo que por tanto tiempo temí ver, me di cuenta que no eres feliz, que al estar junto a ella te convertiste en un ser triste, apagado, perdido entre el bullicio y el dolor, vi a un hombre que finge amor cuando sus ojos reflejan temor, no eras tú, y a pesar que te ví no te reconocí.
Esta noche te encontré y no supe qué decir, no supe si eras tú o solo un absurdo remedo de lo que alguna vez fuiste junto a mí, tu sonrisa se perdió en el vacío de alguna noche, tu mirada reflejaba tristeza, envolvía un corazón atosigado de dolor, pretendías transmitir felicidad cuando todos notaron que solo es falsedad.
Muchos dijeron que no eras feliz, muchos lamentaron tu pesar, se preguntaron el porqué de tu dolor, quisieron hablarte, decirte que dejes aquello y retomes lo bueno mientras yo, en silencio, me repetía insistentemente que no saldrías de allí, que seguirás ahogándote en tu pena y desazón, que la cobardía había apagado aquel coraje que tantas veces noté en ti.
A pesar que sentí pena por ti sentí alivio por mí, recordé que te di tanto, que te ofrecí todo y que sin embargo tú lo dejaste ir; verte ahora desvalido y derrotado resarce a lo que alguna vez fue mi dolido y desgarrado corazón.

Pienso que talvez en la oscuridad de la noche te preguntas porque debes seguir, talvez solo pides fortaleza para continuar, talvez te preguntas que hubiera sido de ti si hubieras mostrado valor cuando debiste hacerlo, talvez lo haces, talvez no haces nada pues sabes que no hay nada por hacer, tal vez es así, eso solo tú lo sabes.
El verte hoy me dejó un sabor un tanto amargo, me pregunté cómo pude amar de tal manera si de aquel a quien tanto amé ya nada queda, talvez fuiste nada todo ese tiempo y todo aquello que nos unió fue solo una utópica ilusión, una quimera, un espejismo; talvez nunca te tuve, talvez nunca te gocé, talvez te deje ir, talvez nunca estuviste en mí.
Te amé mucho, te amé tanto, amé lo que fuiste, lo que eras cuando estabas junto a mí, y de aquello hoy ví que no queda nada, aquel hombre fuerte, aquel amante insaciable, aquel individuo valeroso, aquella persona feliz… de él no queda nada, nada de lo que fuiste alguna vez.
Solo te ví y me di cuenta que acabó lo que sentía, te conocí por segunda vez y su
pe que no sentiría nunca más lo que alguna vez sentí por ti, amé lo que eras y hoy ya no eras nada de lo que fuiste ayer; sentí pena, sentí rabia por haberte dado tanto pero supe que hoy no te daría nada si ya no queda nada de tí. Hoy te veo y no te reconozco, no sé quien eres y ya no sé si alguna vez… yo te amé.
[olvide si alguna vez te ame]







esa mujer, su mujer y también la otra mujer, fuimos aquella que compartió a un hombre sin saberlo o sin tener la certeza que era cierto; en suma, éramos dos mujeres que tuvimos a un mismo hombre, en un mismo tiempo. 
















