jueves 24 de noviembre de 2011

SIN PAREJA, PERO NO SOLA

Anoche salí a cenar con Carmen e Yrene, dos buenas amigas con las que me reúno por lo menos una vez al mes para ponernos ‘al día’ en lo que son aventuras y desventuras que la vida nos regala. Nuestras tertulias suelen ser tan interesantes que las horas pasan volando y casi siempre nos queda media conversación pendiente. Por ello, cada vez que nos despedimos prometernos reunirnos ‘prontito’, aunque tal oferta cumplimos normalmente un mes después.

Las conversas con mis dos amigas de infancia siempre se centran en cosas del corazón que solemos tratar de una manera abierta y totalmente sincera entre nosotras. En lo que a mí respecta, solo con ellas (y salvo con Daysi) me siento muy bien hablando de estas cosas en las que coincidimos y con quienes nos volvemos cómplices incondicionales.


Carmen es divorciada y eso es –según sus propias palabras- una de las mejores decisiones que tomó en su vida. Yrene es soltera pero tiene una ‘relación – no relación’ desde hace un tiempo, eso a veces la hace batallar pero en suma la disfruta mucho y la pasa bien; y yo soy soltera, no tengo pareja ni compromiso alguno, por ahora prefiero estar así, terminé una etapa hace poco así que me relajo al disfrutar de mi soledad y sobretodo de la paz y tranquilidad que ésta ha traído a mi vida.

En resumen, las tres somos solteras, no tenemos pareja pero definitivamente: no estamos solas!

Luego de su d
ivorcio Carmen decidió aprovechar al máximo su recuperada soltería y vivir intensamente, “recuperar el tiempo perdido” nos decía mientras nosotras celebrábamos dicha medida. En ese vaivén de conocer gente ha tenido galanes de diverso tipo y aspecto, unos mejores que otros.

Carmen tuvo como pareja a X, un chico menor que ella solo por 5 años pero cuya madurez tildaba a la de un muchachito veinteañero. Si bien es cierto ella se divirtió muchísimo (y vaya que lo hizo) más allá de los buenos ratos la relación no avanzaba en ningún sentido interesante.

X es un muchacho –a decir de mi amiga- ‘muy lindo y fogoso’. Sus fines de semana juntos eran muy intensos, entre salidas fuera de la ciudad, reuniones, fiestas y buen sexo, era una vida de pareja deseable, si es que solo se trataba de ‘pasarla bien’.

Tras algunos meses, ella se dio cuenta que quería algo más, necesitaba tener un horizonte amoroso y qué mejor que con X quien aparentemente también deseaba lo mismo. Gran sorpresa se llevó cuando, tras dar a conocer sus intenciones, X dijo que no podía con tanta presión, que la amaba mucho pero que no estaba listo para una relación como lo que ella proponía, así que Carmen, muy sensatamente, decidió dar por terminada la relación.

No tuvo tiempo para deprimirse: ‘ya pasé por esto y la verdad es que no vale la pena’ nos contó en medio del tercer mojito que nos acompañaba esa noche. ‘Vuelvo a estar soltera y feliz’, nos dijo casi gritando, sin que ello le preocupara mucho.

Por su parte, Yrene, tiene una relación de 4 ó 5 años con Z. Él es un tipo guapo
y sofisticado pero anda demasiado metido en su trabajo y apenas tiene tiempo para tomarse –muy de vez en cuando- un fin de semana fuera de Lima y dedicárselo de lleno a su amada.

Ella ha intentado terminar muchas veces la relación pero no puede, dice que el amor le gana. Z la quiere mucho, ‘a su manera’, pero la quiere. Además él tiene un ‘pequeño’ problema, legalmente aún está casado, a pesar que en la práctica su matrimonio terminó hacer como siete años.

Para mi amiga, eso no es impedimento y disfruta del amor que siente, la relación que tienen es muy intensa, aunque solo se dé un par de días a la semana. Mi buena amiga no está segura que Z le sea totalmente fiel. Ha habido demasiadas situaciones evidentes para saber que la fidelidad, para él, es solo una palabra que cae en saco roto, sobre todo los fines de semana.

Yrene sabe que Z no se comprometerá, que no dará un paso más, que después de un fallido matrimonio será muy difícil que vuelva a intentar una relación formal, por eso dice que no lo presiona, que así como van las cosas están bien para ella.

Mi buena amiga dice que esa ‘relación – no relación’ no es buena para ella, es consciente que nunca tendrá más que unas saliditas cada tres o cuatro días, buen sexo y de vez en cuando un par de días
para ellos solos, dice asumir la situación como es: ‘mientras me encuentro a otro’, nos dijo una vez que salimos a tomar unos tragos, claro dicha confesión nos la hizo alrededor de las tres de la mañana, cuando ya se encontraba algo ebria.

En lo que a mí respecta, puedo decir que salí hasta hace unas semanas, y por buen tiempo, con alguien especial, y aunque la pasábamos genial la verdad es que ese alguien resultó que no valía la pena. Demoré en percatarme de ello, o mejor dicho en aceptarlo, pero finalmente lo hice, decidí alejarme y ahora estoy en paz y tranquila.

Y para no dejar de lado esta parte de la historia, comento que estuve (o estoy) saliendo con un ‘amigo’, y hago hincapié en que esa palabra porque en ningún momento se me cruzó por la mente en que las cosas irían más allá, es decir, somos amigos y en eso quedaremos.

Este es un chico con el que suelo tener unas conversaciones súper amenas y con el que me río muchísimo, para mi es una buena forma de alejar el estrés, pero por alguna extraña razón cuando mi amigo bebe más de un vaso de licor se le da por repetir -con una vehemencia casi incontrolable- que la relación entre nosotros es solo amical.

Me causa mucha gracia verlo declamar insistentemente, y dirigiéndose a las personas con las que nos encontramos, aquella perorata fuera de todo lugar: somos buenos amigos. Observarlo repetiendo aquella trillada frase me hace pensar por momentos que lo que él desea realmente es todo lo contrario. Por ello es mejor dejar las cosas claras: no quiero una relación contigo (solo espero que leas este blog).

Luego de analizar rápidamente la vida amorosa de Carmen, Yrene y la mía propia, me doy cuenta que nos encontramos en un momento apacible, que estoy segura muchos desearían vivir, sentimentalmente hablando, a pesar que algunos desubicados piensen lo contrario.


El no tener pareja no quiere decir que estemos solas, las mujeres (y asumo que algunos hombres) somos seres capaces de desarrollar una vida feliz como personas solas, tal como llegamos a este mundo. Siempre es bueno tomarse un tiempo para uno, para encontrarse, sin nada que nos distraiga en ese intento, si después llega eso que llaman ‘amor’ pues uno sabrá aprovecharlo si es lo que desea pero mientras ello no suceda disfrutar lo que la vida nos ofrece es lo mejor que podemos hacer.

No niego que tener con quien compartir lo bueno y malo de la vida es lindo. Que tener a quien te entienda, te apoye, tome tu mano para darte fuerzas y continuar contigo es –eventualmente- lo ideal, pero tampoco es el fin del mundo no tener con quien compartir todo eso

Me encanta mi soledad, lo que no implica que me encuentre sola. Me encanta indagar en mi interior para conocerme cada día más y estar lista para cuando alguien llegue a mi vida e indicarle que deseo para mí. Me gusta caminar, mirar el mar y pensar en lo que quiero hacer sin depender de alguien más. Me gusta ir al cine o al teatro sin nadie que me hable en medio de la función, levantarme a la hora que deseo o acostarme al amanecer, me gusta estar así, estar conmigo.

Ni Carmen ni Yre
ne ni yo tenemos –por ahora- pareja pero no estamos solas, y es más que agradable sentirnos así. Si alguien llega más adelante a nuestras vidas estoy segura que sabremos quién será el merecedor de nuestros afectos. Por ahora las tres disfrutamos la vida al máximo, y es rico es sentirse así, yo lo disfruto, sé que mis amigas también lo hacen… quién cree que sin amor, uno no puede vivir?


"Puedo estar sin tí", una canción precisa para este post.


Alejandro y María Laura, son buenísimos... escúchenlos!"



video

miércoles 9 de noviembre de 2011

YA NO QUIERO QUE SEAS MI ‘AMIGO’

Y tal como lo pronostiqué, aunque dicho vaticinio guardara celosamente muy dentro de mí, lo que esperaba –y tanto temía- sucedió: comprobé (una vez más) que no puedo ser amiga de mi ex, no de ‘ese’ ex, tal vez de otros hombres con los que compartí alguna parte de mi vida si puedo ser amiga, pero de este ex no puedo serlo, y conste que lo intenté.

Así como escribí en mi anterior post, que necesito darle un giro a mi vida, así mismo me di cuenta que seguir intentando ser amiga de ese pasado con figura masculina con el que viví momentos completa y absolutamente intensos, y por lo tanto inenarrables en su totalidad, es simplemente imposible, y más si considero que hay una loca pasión que aún nos une, tanto o
más que el primer día en que nos vimos.

Haciendo un recuento de los episodios que nos unieron en los últimos tiempos puedo decir que creí por un momento que ambos desplegábamos nuestros mayores esfuerzos para lograrlo, pero habiendo tan poca sinceridad y sobretodo harta cobardía de su parte, me resulta, además de incómodo, muy difícil el ser amiga de alguien de quien no sé qué esperar.

A ello debiera añadirle que ‘los amigos’ no hacen lo que nosotros en cada encuentro furtivo que solíamos tener. Para empezar, los amigos no tienen citas clandestinas, los amigos salen libremente y no se ocultan en la oscuridad de la noche (y hasta del día y de la tarde) para hacer cosas que un par de amigos, solo si estuvieran locos, harían… (o sea, él y yo estamos locos, Lucas??? como diría la serie de tv).

Los amigos no se besan con tanta pasión, no se abrazan ni se tocan con tanto frenesí
, los amigos no se dicen cosas que solo un par de amantes apasionados durante encuentros llenos de ímpetu y furor se repiten al oído, como hacíamos él y yo, luego de lo cual intentamos pasar por alto aquello que terminaba de suceder y actuábamos como ‘buenos amigos’, como si nada de aquello acabara de pasar.

Al principio de toda esta historia era incómodo encontrarnos en reuniones de amigos en común, ahora ya superada esa etapa fingimos muy bien que apenas nos conocemos. Un hola y un chau es lo único que intercambiábamos, mientras la gente a nuestro alrededor ni se imagina lo que sucede entre ambos, ja! Si supieran lo que sucede entre nosotros… eso sí que sería tremenda sorpresa.

En las reuniones todos ríen y nosotros, superadísimos, hacemos lo mismo, cada quien por su lado. Y siempre, al día siguiente o dos días después de habernos visto, en plena oscuridad, nos despojamos de aquellas falacias y damos rienda suelta a aquello que necesitábamos aplacar, así hemos continuado siendo amigos, y así seguía esta extraña relación amical.

Hasta que decidí cortar por lo sano y la verdad no necesité darle muchas vueltas al tema, si de por sí me parecía no muy buena idea tener esa confusa dependencia, a la luz de los últimos acontecimientos comprobé que lo mejor era alejarme y seguir mi vida sin las complicaciones que acarreaba asumir que inevitablemente ‘algo’ nos sigue uniendo.

Y hablando con la mano en el corazón, definitivamente no era amistad lo que buscábamos, o tal vez sí, pero no era eso lo que íbamos a encontrar, nuestra ‘rara empatía’ se dilató tanto que ya no tenía pri
ncipio y de seguir así, definitivamente no tendría final, y no era bueno para mí continuar esperando algo que nunca tendré completamente.

Ya no quiero ser tu amiga, me agota esta situación, me gasta este intentar una amistad contigo, el tenerte y no tenerte a la vez es demasiado para mí, ha sido mucho tiempo en la misma danza y ya me sé todos los pasos, por eso decidí cambiar de ritmo.

‘Es lo mejor que has podido hacer’ me dijo mi querida amiga y entrañable confidente Daisy, ‘sí, tienes toda la razón’ le contesté luego de quedar en vernos pronto para celebrar tan magnánimo acontecimiento.

Ya no quiero ser tu amiga, menos tu amante, ya no quiero saber de ti, ya no quiero pensarte ni extrañarte, ya no quiero tenerte cerca… solo me cansé de tí. Tus besos de miel ya no me endulzan, tus abrazos de oso ya no me protegen, tu sonrisa de niño ya no me provoca ternura, tus labios ya no me provocan, ya no quiero tenerte… ni siquiera como amigo.

Y después de mi perorata solo escuche un tímido ‘discúlpame, no puedo darte más’, absurda y tonta respuesta, o tonta yo que esperaba escuchar alguna justificación más sincera para calmar a mi exaltado corazón, pero que más podía esperar de alguien que nunca arriesgó y nunca lo hará. Sabía lo que vendría, lo que diría, lo había escuchado tantas veces que la conversación terminó en ese momento.

Colgué el teléfono, respiré hondo y sentí paz en mi interior, sentí que lo que acababa de hacer había sido lo mejor. A diferencia de otras veces, en esta oportunidad no sentir desfallecer ni morir, por el contrario me sentía viva, completa y absolutamente en paz y con ganas de vivir cosas distintas.

Han pasado varios días desde que decidí que mi ex no sería más mi amigo, desde que decidí borrar de mi mente, y sobre todo de mi corazón, todo aquello que alguna vez me unió a él, desde que decidí no permitirme sentir nada más por él que solo decepción, de repetirme cada vez que siento que regresa a mi mente, que no es más que un pasado que nunca más debe ser presente y menos futuro.

Me siento liberada, tranquila y completamente segura que lo que he hecho es lo mejor. ‘Ya era tiempo’ me repite Daisy, ‘ya lo sé amiga, aunque me costó mucho entenderlo’ le respondo siempre. ‘Vamos por una trago’, ‘claro, hay mucho que celebrar’, me dijo hace un rato... allá vamos.






Lucas esto es para tí, con esta letra espero entiendas -ahora- xq antes no entendí algunas 'cosas'...








video

miércoles 26 de octubre de 2011

ES MOMENTO DE VOLVER

Escribo porque al escribir siento liberarme de tensiones, odios, agonías, represiones y de otros tantos sentimientos y demonios que muchas veces intentan inundar mi ser, la mayoría de los cuales no me ayudan mucho y hasta considere -en ocasiones- que son destructivos (aunque mi terapeuta diga que no es así).

Eso de sentir que a veces caigo al vacío sin tener de donde sostenerme y zarandear mi alma al estrellarme contra el suelo, son sentimientos que si bien no duran mucho algunas veces me hacen sentir un tanto desolada. Afortunadamente esos episodios medio extraños solo duran poco tiempo, no podría vivir eternamente amparándolos dentro de mí.

De hecho, escribir me ayuda mucho más que sentarme al lado de alguna amiga con la que, tomando un buen vaso de vodka con naranja, me atreva a abrir mi corazón lleno de historias virulentas, caóticas y hasta de las más afables, todas ellas verdaderas, que permitan mi desahogo. En suma solo hablar y hablar.

Y en ese trance de pensar y pensar, mirando el calendario caí en cuenta que hace mucho tiempo que no me junto con ninguna amiga a contarle aquellas cosas que atormentan y atosigan mi vida, de hecho ha pasado tanto desde de la última vez de aquello que siento haber perdido las pocas amigas verdaderas que sentía tener.

Mi conclusión es simple: no tengo amigas, es una etapa y no sé si dure eternamente. Cuando uno no tiene a quien contarle aquellas cosas que por decoro solo se las cuenta a algunos cuantos o cuando no tiene con quien llorar sin escuchar preguntas o ‘consejos’ fuera de lugar, en definitiva ya no tiene amigas, y creo que por ahora, ese es mi caso.

Al otro lado de la orilla, por el contrario, puedo decir que intento tener un amigo. Después de amar apasionadamente a aquel hombre y tras muchas situaciones complicadas, dejar de lado tales sentimientos para dar paso a una relación en la que los temores y cobardías no tienen cabida, en la que puedo compartir experiencias buenas, malas, alegres y tristes también, dejando ese pasado en el rincón más recóndito de nuestras almas, aquello se está convirtiendo en lo que ambos ansiamos por algún tiempo y que ahora pretendemos que funcione: una sincera amistad.

Eso es lo que por ahora creo necesitar, aunque exista una química un tanto anómala y por momentos hasta enfermiza entre mi ‘amigo’ y yo, eso medio insólito que desde hace mucho tiempo nos une irremediablemente y que por nada del mundo nos separará (¿??). Finalmente eso me permite tener con quien abrir mi corazón, no a plenitud pero sí en grandes cantidades. No sé aún en qué quedará esto, tal vez no funcione, tal vez sí, ya veré en que acaba.

Durante mucho tiempo me rehusé a escribir. Durante los últimos meses mi vida simplemente se paralizó, un episodio terrible y –estoy segura- nunca superable, suspendió mi existencia, mi entorno, mi interior. Todo lo que significase un respiro, todo se disolvió y los ánimos para volver a edificar una existencia sobre ello simplemente eran tan vagos y lejanos que el reloj del tiempo se detuvo ante mí.

Los días pasaban y solo me limité a observar como la vida afuera continuaba inmutable e inalterablemente normal, en aparente paz. Muchas veces salí a la calle y quise gritar, pedía entre mudos sollozos despertar y encontrar que todo hubiera sido un mal sueño, una terrible pesadilla, que aquel dolor solo existió en mi imaginación, no en mi vida real.

Cada mañana al mirarme al espejo esa figura que veía reflejada ante mí me zarandeaba sin piedad y me gritaba que sí, que aquello efectivamente había sucedido y que ni yo ni nadie podían hacer nada para cambiar este doloroso reciente pasado. Y en ese trance se fueron sucediendo los días, las interminables horas y los minutos que no transcurrían, aquel reloj que demoraba eternamente en pasar.

Mientras todo a mi alrededor estaba colmado de bulla, yo por inercia continuaba viviendo, monótamente, un día tras otro, y mi vida seguí así, impávida, imperturbable, aparentemente serena, mientras el dolor carcomía mi alma y mi corazón.

Hasta que una noche, y no fue un día como los que la mayoría de la gente necesita para un empezar de nuevo, una de aquellas larguísimas y solitarias noches que solían acompañarme cotidianamente, en que resolví que era momento de despertar de ese letargo en el que, dada las circunstancias, había caído ineludiblemente.

Y pensé en cuál sería la mejor forma para un nuevo inicio, retomar mis escritos???… será una buena forma??? Y no lo pensé mucho, y nuevamente estoy frente a mi pantalla tecleando un texto que imagino publicaré en mi adorado blog, ese pequeño espacio que fue cómplice de innumerables anécdotas pasadas, aquella bitácora que guarda celosamente muchas historias propias y otras de gente amiga, aquellos relatos que hicieron reír a muchos y a otros solo sonreír al leerse en esas cuantas líneas; historias que muchos creyeron ciertas aunque no lo eran, y otros creyeron creadas aunque sí fueran reales… mi espacio, mi blog!

Así que aquí estamos, regresando a nuestro pequeño espacio, mi pequeño mundo, ese que me permite crear personajes y episodios, evocar situaciones, añorar escenarios, recordar circunstancias, realidades, contextos y ambientes anhelados: mi querido blog, cuánto te extrañé… pero aquí estoy, regresé y me quedaré… por un buen tiempo!!!