miércoles 24 de febrero de 2010

DOCE MESES DESPUES


De pronto, un silencio profundo se apoderó de aquel momento, el bullicio que nos rodeaba se ahogó en el mutismo que usurpó nuestros cuerpos; entonces, nuestras miradas se posaron la una en la otra y permanecieron incólumes, intactas, en aparente inercia, sin mayor premura más que la de expresar lo que estábamos sintiendo en aquel momento.

Nos miramos con deseo, con ambición, en ese momento te sentí tan cerca mío, me sentiste tan dentro tuyo, así como más de una vez nos tuvimos. Éramos –nuevamente- dos seres ambicionando fundirnos y convertirnos en uno mismo, con una sola finalidad, la de llegar a extasiarnos de amor, en una única y total entrega… sin reserva ni discreción.

Tu solitaria mirada me transportó a aquellas incontables veces e innumerables escenarios en los que nos amamos desmedidamente. Sentí tu respiración, tu aliento acariciaba mi rostro, tus labios deseaban los míos y el único diálogo existente, dentro de aquella burbuja imaginaria que nos absorbió, era aquel que no necesitó de palabras pues no cabía nada más, solo tu presencia, solo la mía.

No nos tocamos, nuestros cuerpos ni siquiera se rozaron, no sentimos necesidad de hacerlo, el silencio expresó aquello enmudecido durante todo este tiempo; entendimos que sí, que aquel nudo que se hizo en nuestras gargantas y que atravesó nuestras almas, era reflejo de lo que aún sentimos y que se manifestó al volver a vernos.

Era cierto, y aunque difícil, aceptamos implícitamente que nunca se apagó aquella intensa avidez peligrosa de imaginar. Aquella noche, sentados uno frente al otro, y sin más diálogo que el de nuestras miradas, reafirmamos lo que continuaba vetado: que aún había pasión, deseo, que aún ahora existe un querer sentirnos, que el sentimiento que nos rodeó alguna vez aún es real e intenso, talvez más, que la primera vez.

Y allí estábamos tú y yo, mirándonos de frente, doce meses después de un agónico adiós, un año después de aquella última conversación, 365 días luego a un diálogo lleno de reproches y reclamos sin sentido; y allí estábamos tú y yo, tratando de apaciguar aquellos sentimientos que por culpa tuya, por mi propia culpa, dieron –sin querer- paso a una etapa llena de odio, rencor, de sentimientos que dañaron nuestros espíritus por algún tiempo.

Nos encontrábamos los dos, tratando de disipar los remordimientos, los malos deseos, intentando curar las heridas, sanar corazones heridos y maltratados, allí estábamos tú y yo pretendiendo rescatar el afecto aún existente, el querer escondido, queriendo salvar lo que subsistía a pesar del tiempo, queriendo librarlo de lo malo, de todo lo que nos sucedió, de lo que la vida nos deparó.

Un primer brindis por ‘nuestra amistad’ resultó ser el mejor paliativo, para tí, para mí, para lo
que aún quedaba entre nosotros, me sentí aliviada, sosegada, sentí como si un halo de paz atestara las pocas rendijas que nos separaban, y ví tu rostro, sentí que también se llenaba de paz.

No hubo reclamos, no hubo protestas, no hubo lamentos, ya no cabían, no tenían razón de ser, el tiempo había disuelto aquello que en algún momento nos dañó: sentimientos desnudos, dolores ocultos, miedos furtivos, temores agazapados; hice preguntas, obtuve respuestas, confesiones, revelaciones, adiós temores, adiós vacíos, y nos volvimos a encontrar, así como ayer, así como siempre debió ser.

Dos, tres, cuatro horas, no sé cuantas más pasaron, reímos, lloramos, olvidamos lo malo, compartimos recuerdos, alejamos temores; y allí estábamos tú y yo, doce meses después, anhelando silenciosamente volver a encontrar lo que perdimos sin querer, lo que quedo guardado en algún lugar remoto de nuestro largo caminar: eso que alguna vez llamamos amistad.

Un brindis final, por ti, por mí, por lo que hubo, por lo que pasó, por lo que nos unió, por lo que nos separó, por lo que nunca más tendremos, por lo que talvez vendrá, por lo que alguna vez tuvimos, por lo que nunca más será, porque estemos juntos siempre, porque se reinicie una amistad, por los recuerdos, por rescatar las cosas buenas, por dejar en el pasado todo lo malo.

Y nuevamente ese diálogo visual, ese que no necesitó de guiones ni de preparación, ese que nació de la nada, que siempre existió entre tú y yo, y nuevamente minutos incontables, que se hicieron eternos, y tú y yo, y nuestras miradas envueltas en una sola, diciéndonos tantas cosas sin decirnos nada a la vez.

Te acercas, me acerco, un espacio tan imperceptible nos separa, puedo sentirte tan cerca, tan dentro mío, tu olor, tu sabor, todo lo tuyo me envuelve, todo lo mío te provoca, lo sé, tus ojos me lo dicen… me aparto, te alejas, es mejor así, después de tanto hoy no es un buen momento, quien sabe si mañana, no quiero creerlo y menos pensarlo, por hoy dejemos las cosas así, quedemos en paz.

Caminamos, sonreímos, conversamos, no paramos de hablar, de reír, y el deseo continúa ahí, perenne, no quiere alejarse, se queda presente mientras ambos tratamos de disimular lo que sentimos, de disfrazar aquellas ganas, de ocultar lo que –creemos- no debe volver a ser, no hoy, no es el momento.


Doce meses después volvemos a estar juntos, la vida nos separó solo un instante, no sabemos que vendrá más adelante. Un abrazo selló el encuentro, algún día nos veremos y hablaremos, reiremos, como ayer, como hoy, como siempre debió ser, talvez más tarde, talvez mañana… talvez algún día vuelva a escribir lo que sucedió… ‘doce meses después’.



20 comentarios:

La Gata dijo...

Sabia decisión! excelente escrito.
Gracias por la visita en el rinconcillo.
Saludosss

Daniel dijo...

una narrativa ligera y directa. Justo como me gusta. describiendo los sentimientos tal y como son. Me gusta lo k leo. Este post esta excelente.

espero vrt pronto n mi blog.

Daniel
saludos

María Giacobone Carballo dijo...

Atrapante narración! Me gustó mucho. Gracias por dejar tus bellas huellas en
"Los Cuentos de Venus"
Besos,
María

LaNuez dijo...

Saludos Frau;)

* El tropicólogo * dijo...

Ohhh!!!

Me gusta tu blog! :D Recuerdo haber pasado antes :)

Gracias por el comentario que me dejaste en mi anterior entrada :$

Saludos :D

Anónimo dijo...

Volviendo a tu Blog. Que situación tan interesante pero es de suponer que después de esa cita solo se despidieron sin que sucediera nada de nada?

CORAZON

robertofelipe dijo...

Hola Frau:
Siempre es un placer visitar tu blog y leer los relatos, que envuelven, que aprisionan, me gusta tu estilo.
Un gran encuentro, suele suceder, algunas llamas no terminan de apagarse, aunque solo vivan en las miradas penetrantes de aquellos antiguos amantes.
Saludos amiga.

Fiore dijo...

Muy bueno el texto!

bsos de esposa primeriza y Recién casada

SUPERCHIKA dijo...

aveces es bueno tomarse
ciertos tiempos
para reflexionar
no importa que tanto sea
siempre y cuando
al regresar
el amor siga como ayer!
y hasta mejor!!

besos linda!

Elmo Nofeo dijo...

Doce meses es apenas un segundo en la línea de tiempo del amor.

AUGUSTO ZORRILLA dijo...

Buena catarsis. Luego de 365 días debe ser algo intenso y misterioso descubrir que se siente l volver a tener frente a frente a quien se amo o aún ama, sin saber si bajar la mirada por no tener que hablar, o todo lo contrario sin saber que depara el destino, nunca se sabe, nunca.

Javier dijo...

excelente... genialísimo!

KellitaMalita dijo...

Un año no pasa en vano:)
Es misterioso volvernos a encontrar con alguien i ver que aùn quedan sentimientos ocultos..
Me encanto la historia :)
Abrazos:)

Anthony dijo...

Siempre es raro encontrar personas que fueron cercana a nosotros.

Siempre pasa y siempre pasara.

Besos

Tropiezos y trapecios dijo...

Quien tuvo retuvo, que se suele decir...

Pueden pasar uno y mil años que lo que una vez nos hizo felices siempre deja huella. Aunque a veces en esto del amor se hacen paradas en el camino.

Vuestra parada no fue tan larga pues como bien han dicho ya en anteriores comentaros: "Doce meses es apenas un segundo en la línea de tiempo del amor"

Saludos

SIN CALZÓN dijo...

Quizá antes, quizá nunca.

AZAÑA ORTEGA

(Estaba más paja el título Mi punto G. Jaja. Nada, este también está chévere).

Claudy dijo...

Simplemente.. tú.. excelente post.. me encanto!

Ivonnette dijo...

Vuelves?
:)

Anónimo dijo...

VUELVE A ESCRIBIR POR FAVOR ...ME ENCANTAN TODOS TUS RELATOS =) ESPERO QUE LO VUELVAS HACER...BESOS

MICHELLE

Anónimo dijo...

Que manera tan simple y genuina de de describir el amor entre dos personas.
Suerte amiga,
Nilda