Y tal
como lo pronostiqué, aunque dicho vaticinio guardara celosamente muy dentro de mí, lo que esperaba –y tanto temía- sucedió: comprobé (una vez más) que no puedo ser amiga de mi ex, no de ‘ese’ ex, tal vez de otros hombres con los que compartí alguna parte de mi vida si puedo ser amiga, pero de este ex no puedo serlo, y conste que lo intenté.
Así como escribí en mi anterior post, que necesito darle un giro a mi vida, así mismo me di cuenta que seguir intentando ser amiga de ese pasado con figura masculina con el que viví momentos completa y absolutamente intensos, y por lo tanto inenarrables en su totalidad, es simplemente imposible, y más si considero que hay una loca pasión que aún nos une, tanto o más que el primer día en que nos vimos.
Haciendo un recuento de los episodios que nos unieron en los últimos tiempos puedo decir que creí por un momento que ambos desplegábamos nuestros mayores esfuerzos para lograrlo, pero habiendo tan poca sinceridad y sobretodo harta cobardía de su parte, me resulta, además de incómodo, muy difícil el ser amiga de alguien de quien no sé qué esperar.
A ello debiera añadirle que ‘los amigos’ no hacen lo que nosotros en cada encuentro furtivo que solíamos tener. Para empezar, los amigos no tienen citas clandestinas, los amigos salen libremente y no se ocultan en la oscuridad de la noche (y hasta del día y de la tarde) para hacer cosas que un par de amigos, solo si estuvieran locos, harían… (o sea, él y yo estamos locos, Lucas??? como diría la serie de tv).
Los amigos no se besan con tanta pasión, no se abrazan ni se tocan con tanto frenesí
, los amigos no se dicen cosas que solo un par de amantes apasionados durante encuentros llenos de ímpetu y furor se repiten al oído, como hacíamos él y yo, luego de lo cual intentamos pasar por alto aquello que terminaba de suceder y actuábamos como ‘buenos amigos’, como si nada de aquello acabara de pasar.
Al principio de toda esta historia era incómodo encontrarnos en reuniones de amigos en común, ahora ya superada esa etapa fingimos muy bien que apenas nos conocemos. Un hola y un chau es lo único que intercambiábamos, mientras la gente a nuestro alrededor ni se imagina lo que sucede entre ambos, ja! Si supieran lo que sucede entre nosotros… eso sí que sería tremenda sorpresa.
En las reuniones todos ríen y nosotros, superadísimos, hacemos lo mismo, cada quien por su lado. Y siempre, al día siguiente o dos días después de habernos visto, en plena oscuridad, nos despojamos de aquellas falacias y damos rienda suelta a aquello que necesitábamos aplacar, así hemos continuado siendo amigos, y así seguía esta extraña relación amical.
Hasta que decidí cortar por lo sano y la verdad no necesité darle muchas vueltas al tema, si de por sí me parecía no muy buena idea tener esa confusa dependencia, a la luz de los últimos acontecimientos comprobé que lo mejor era alejarme y seguir mi vida sin las complicaciones que acarreaba asumir que inevitablemente ‘algo’ nos sigue uniendo.

Y hablando con la mano en el corazón, definitivamente no era amistad lo que buscábamos, o tal vez sí, pero no era eso lo que íbamos a encontrar, nuestra ‘rara empatía’ se dilató tanto que ya no tenía principio y de seguir así, definitivamente no tendría final, y no era bueno para mí continuar esperando algo que nunca tendré completamente.
Ya no quiero ser tu amiga, me agota esta situación, me gasta este intentar una amistad contigo, el tenerte y no tenerte a la vez es demasiado para mí, ha sido mucho tiempo en la misma danza y ya me sé todos los pasos, por eso decidí cambiar de ritmo.
‘Es lo mejor que has podido hacer’ me dijo mi querida amiga y entrañable confidente Daisy, ‘sí, tienes toda la razón’ le contesté luego de quedar en vernos pronto para celebrar tan magnánimo acontecimiento.
Ya no quiero ser tu amiga, menos tu amante, ya no quiero saber de ti, ya no
quiero pensarte ni extrañarte, ya no quiero tenerte cerca… solo me cansé de tí. Tus besos de miel ya no me endulzan, tus abrazos de oso ya no me protegen, tu sonrisa de niño ya no me provoca ternura, tus labios ya no me provocan, ya no quiero tenerte… ni siquiera como amigo.
Y después de mi perorata solo escuche un tímido ‘discúlpame, no puedo darte más’, absurda y tonta respuesta, o tonta yo que esperaba escuchar alguna justificación más sincera para calmar a mi exaltado corazón, pero que más podía esperar de alguien que nunca arriesgó y nunca lo hará. Sabía lo que vendría, lo que diría, lo había escuchado tantas veces que la conversación terminó en ese momento.
Colgué el teléfono, respiré hondo y sentí paz en mi interior, sentí que lo que acababa de hacer había sido lo mejor. A diferencia de otras veces, en esta oportunidad no sentir desfallecer ni morir, por el contrario me sentía viva, completa y absolutamente en paz y con ganas de vivir cosas distintas.
Han pasado varios días desde que decidí que mi ex no sería más mi amigo, desde que decidí borrar de mi mente, y sobre todo de mi corazón, todo aquello que alguna vez me unió a él, desde que decidí no permitirme sentir nada más por él que solo decepción, de repetirme cada vez que siento que regresa a mi mente, que no es más que un pasado que nunca más debe ser presente
y menos futuro.
Me siento liberada, tranquila y completamente segura que lo que he hecho es lo mejor. ‘Ya era tiempo’ me repite Daisy, ‘ya lo sé amiga, aunque me costó mucho entenderlo’ le respondo siempre. ‘Vamos por una trago’, ‘claro, hay mucho que celebrar’, me dijo hace un rato... allá vamos.
como lo pronostiqué, aunque dicho vaticinio guardara celosamente muy dentro de mí, lo que esperaba –y tanto temía- sucedió: comprobé (una vez más) que no puedo ser amiga de mi ex, no de ‘ese’ ex, tal vez de otros hombres con los que compartí alguna parte de mi vida si puedo ser amiga, pero de este ex no puedo serlo, y conste que lo intenté.Así como escribí en mi anterior post, que necesito darle un giro a mi vida, así mismo me di cuenta que seguir intentando ser amiga de ese pasado con figura masculina con el que viví momentos completa y absolutamente intensos, y por lo tanto inenarrables en su totalidad, es simplemente imposible, y más si considero que hay una loca pasión que aún nos une, tanto o más que el primer día en que nos vimos.
Haciendo un recuento de los episodios que nos unieron en los últimos tiempos puedo decir que creí por un momento que ambos desplegábamos nuestros mayores esfuerzos para lograrlo, pero habiendo tan poca sinceridad y sobretodo harta cobardía de su parte, me resulta, además de incómodo, muy difícil el ser amiga de alguien de quien no sé qué esperar.
A ello debiera añadirle que ‘los amigos’ no hacen lo que nosotros en cada encuentro furtivo que solíamos tener. Para empezar, los amigos no tienen citas clandestinas, los amigos salen libremente y no se ocultan en la oscuridad de la noche (y hasta del día y de la tarde) para hacer cosas que un par de amigos, solo si estuvieran locos, harían… (o sea, él y yo estamos locos, Lucas??? como diría la serie de tv).
Los amigos no se besan con tanta pasión, no se abrazan ni se tocan con tanto frenesí
, los amigos no se dicen cosas que solo un par de amantes apasionados durante encuentros llenos de ímpetu y furor se repiten al oído, como hacíamos él y yo, luego de lo cual intentamos pasar por alto aquello que terminaba de suceder y actuábamos como ‘buenos amigos’, como si nada de aquello acabara de pasar.Al principio de toda esta historia era incómodo encontrarnos en reuniones de amigos en común, ahora ya superada esa etapa fingimos muy bien que apenas nos conocemos. Un hola y un chau es lo único que intercambiábamos, mientras la gente a nuestro alrededor ni se imagina lo que sucede entre ambos, ja! Si supieran lo que sucede entre nosotros… eso sí que sería tremenda sorpresa.
En las reuniones todos ríen y nosotros, superadísimos, hacemos lo mismo, cada quien por su lado. Y siempre, al día siguiente o dos días después de habernos visto, en plena oscuridad, nos despojamos de aquellas falacias y damos rienda suelta a aquello que necesitábamos aplacar, así hemos continuado siendo amigos, y así seguía esta extraña relación amical.
Hasta que decidí cortar por lo sano y la verdad no necesité darle muchas vueltas al tema, si de por sí me parecía no muy buena idea tener esa confusa dependencia, a la luz de los últimos acontecimientos comprobé que lo mejor era alejarme y seguir mi vida sin las complicaciones que acarreaba asumir que inevitablemente ‘algo’ nos sigue uniendo.

Y hablando con la mano en el corazón, definitivamente no era amistad lo que buscábamos, o tal vez sí, pero no era eso lo que íbamos a encontrar, nuestra ‘rara empatía’ se dilató tanto que ya no tenía principio y de seguir así, definitivamente no tendría final, y no era bueno para mí continuar esperando algo que nunca tendré completamente.
Ya no quiero ser tu amiga, me agota esta situación, me gasta este intentar una amistad contigo, el tenerte y no tenerte a la vez es demasiado para mí, ha sido mucho tiempo en la misma danza y ya me sé todos los pasos, por eso decidí cambiar de ritmo.
‘Es lo mejor que has podido hacer’ me dijo mi querida amiga y entrañable confidente Daisy, ‘sí, tienes toda la razón’ le contesté luego de quedar en vernos pronto para celebrar tan magnánimo acontecimiento.
Ya no quiero ser tu amiga, menos tu amante, ya no quiero saber de ti, ya no
quiero pensarte ni extrañarte, ya no quiero tenerte cerca… solo me cansé de tí. Tus besos de miel ya no me endulzan, tus abrazos de oso ya no me protegen, tu sonrisa de niño ya no me provoca ternura, tus labios ya no me provocan, ya no quiero tenerte… ni siquiera como amigo.Y después de mi perorata solo escuche un tímido ‘discúlpame, no puedo darte más’, absurda y tonta respuesta, o tonta yo que esperaba escuchar alguna justificación más sincera para calmar a mi exaltado corazón, pero que más podía esperar de alguien que nunca arriesgó y nunca lo hará. Sabía lo que vendría, lo que diría, lo había escuchado tantas veces que la conversación terminó en ese momento.
Colgué el teléfono, respiré hondo y sentí paz en mi interior, sentí que lo que acababa de hacer había sido lo mejor. A diferencia de otras veces, en esta oportunidad no sentir desfallecer ni morir, por el contrario me sentía viva, completa y absolutamente en paz y con ganas de vivir cosas distintas.
Han pasado varios días desde que decidí que mi ex no sería más mi amigo, desde que decidí borrar de mi mente, y sobre todo de mi corazón, todo aquello que alguna vez me unió a él, desde que decidí no permitirme sentir nada más por él que solo decepción, de repetirme cada vez que siento que regresa a mi mente, que no es más que un pasado que nunca más debe ser presente
y menos futuro.Me siento liberada, tranquila y completamente segura que lo que he hecho es lo mejor. ‘Ya era tiempo’ me repite Daisy, ‘ya lo sé amiga, aunque me costó mucho entenderlo’ le respondo siempre. ‘Vamos por una trago’, ‘claro, hay mucho que celebrar’, me dijo hace un rato... allá vamos.
Lucas esto es para tí, con esta letra espero entiendas -ahora- xq antes no entendí algunas 'cosas'...
6 comentarios:
Que rico tenerte como amiga, se te quiere.
Nilda
Oh, este post me encantó... a veces es tan difícil decir adios...
Cori
Muchas veces tenemos ganas de ver las cosas de tal manera que no vemos la verdad. Nosotras nos engañamos porque queremos hacerlo. Y no paramos hasta que abrimos los ojos. Es lamentable pero es cierto, y yo también me vuelvo ciega cuando quiero.
Wowwwwwwwwwwwwwwwww...Que maravilla que vuelvas a escribir, es increibleeeeee tu publicacion, siempre me identifico mucho contigo, lo que ha escrito es justo lo que yo pase, y lo que siento..es increible lo que escribes, realmente necesitaba saber que hay personas que pasan lo mismo que yo, comparto tu desicion y lo digo de corazon!!! GRACIAS!!!
Michelle.
Wowwwwwwwwwwwwwwwww...Que maravilla que vuelvas a escribir, es increibleeeeee tu publicacion, siempre me identifico mucho contigo, lo que ha escrito es justo lo que yo pase, y lo que siento..es increible lo que escribes, realmente necesitaba saber que hay personas que pasan lo mismo que yo, comparto tu desicion y lo digo de corazon!!! GRACIAS!!!
Michelle.
encantado!
Saludos.
Publicar un comentario